(descarga)Descargar en formato PDF
En el pasado, considerar la función de TI de una organización como una función meramente de soporte –una función separada y diferenciada del resto del negocio- era una práctica común. Actualmente, la mayor parte de la inversión en infraestructura y nuevas aplicaciones de TI abarcan líneas y funciones del negocio. Algunas organizaciones incluso llegan a integrar a socios y clientes en sus procesos internos. Por consiguiente los CEO’s (directores ejecutivos) y los CIO’s (directores de TI) cada vez más sienten la necesidad de aumentar las relaciones entre TI y el negocio. Pero, ¿cómo se puede afrontar este reto estratégico? Las cuestiones clave son:
Un elemento crítico para el éxito y la supervivencia de las organizaciones, es la administración efectiva de la información y de las Tecnologías de la Información (TI) relacionadas. En esta sociedad global (donde la información viaja a través del “ciberespacio” sin las restricciones de tiempo, distancia y velocidad) esta criticidad emerge de:
Para muchas organizaciones, la información y la tecnología que la soporta, representan los activos más valiosos de la empresa. Es más, en nuestro competitivo y rápidamente cambiante ambiente actual, la Gerencia ha incrementado sus expectativas relacionadas con la entrega de servicios de TI. Por lo tanto, la gerencia requiere servicios que presenten incrementos en calidad, en funcionalidad y en facilidad de uso, así como una mejora continua y una disminución de los tiempos de entrega; al tiempo que demanda que esto se realice a un costo más bajo.
Muchas organizaciones reconocen los beneficios potenciales que la tecnología puede proporcionar. Las organizaciones punteras, sin embargo, también comprenden y administran los riesgos asociados con la implementación de nuevas tecnologías.